Experiencias ACA

22
Dueños y perros satisfechos
ACA-Trapito

Trapito

Hace aproximadamente dos meses y medio llegó Trapito a nuestra familia por medio de una adopción. Su primer día con nosotros fue jugar y dormir. Toda la noche lloró, me imagino que extrañaba a su mamá. Recuerdo que lo podíamos cargar con una mano. Era muy pequeñito.

Con el paso de los días fue acostumbrándose a su nuevo hogar, y por supuesto, empezó a hacer travesuras. Muchas travesuras; además de morder absolutamente todo.Cuando supimos que iba a crecer mucho, decidimos buscar escuelas de adiestramiento canino, pues llegaría un momento en el que no sabríamos qué hacer con él, y por supuesto, golpearlo nunca fue una opción. Así llegamos a ACA. En cuestión de unos minutos me brindaron toda la información necesaria y resolvieron mis dudas. Unos días después, ya estábamos listos para empezar las clases.

El 23 de julio de 2019, Trapito terminó su curso particular. Sabe sentarse, echarse, caminar sin jalar la correa, convivir con otros perritos, dar la pata, quedarse quieto, seguir la correa a donde yo lo indique, y sobre todo, identificar cuándo puede jugar y cuando debe seguir indicaciones.

Estoy muy feliz con los resultados, y totalmente convencida de que tanto los perritos como los dueños podemos aprender. Es cuestión de tiempo, paciencia, dedicación y amor a nuestros cachorros.

DALI

Dalí como muchos otros peluditos se lo quitaron a su mamá muy rápido, mi hija quien fue la que lo adoptó le estuvo dando de comer con biberón de un inicio y lo empezó a criar como si fuera de verdad un bebé humano, al grado que dormía en la cama en medio de ella y su esposo, ¡¡¡jaja no es posible qué cosa!!!

Bueno pues ha estado muy consentido, ha crecido con mucho amor, de repente lo inesperado ya no lo pudo tener, así que me lo trajo de 6 meses y, obvio, súper tremendo. De inicio lo acepté porque sentía feo que mi hija lo fuera a dar a alguna persona que no supiera cuidar de él, yo sabía qué el animalito iba a sufrir mucho porque estaba demasiado consentido. El problema al principio, fue que yo me sentía que había perdido mi libertad pues tenía yo planes para salir un poco de la ciudad a visitar a mi familia y con el me sentía frustrada sin poder salir y  aparte sumemosle la situación de que como todo animalito tiende a jalarse en la calle sobre todo sí ve otros perros o niños en su caso porque creció con muchos niños sus primeros 6 meses en fin fue entonces que llegue con mi salvador y el de Dalí también porque estaba ya tan desesperada que lo único que deseaba, finalmente, era darlo en adopción. Gracias a ACA, no sólo Dalí es feliz sino mi hijo y yo también porqué es un animalito muy cariñoso y simpático además de que vino a ser un bello catalizador para unir más a la familia, y en mi caso convivir y conocer de otra forma otro tipo de personas.

Le doy las gracias por haberme apoyado con la educación de Dalí, he aprendido mucho, sobre todo la cualidad de la paciencia jeje, en verdad muchas gracias por esa labor tan bonita que hace, y aunque en estos momentos no he podido entrenarlo, Dalí avanzó bastante y es maravilloso y todo se lo debo a usted entrenador, en verdad mil gracias porque tengo un peludito educado que a mucha gente llama la atención por obediente.

MEL

Mel tenía aproximadamente dos años de edad, venía de un entorno presumíblemente violento y con varias heridas físicas y psíquicas. Aunque ella era desde entonces una perra increíble, lo cierto es que el proceso de adaptación y comunicación entre las miembros de la familia y la recién llegada estaba lleno de dificultades e inseguridades. Mel comenzó a mostrar signos evidentes de violencia con otros perros y de falta de autocontrol, así que nos dimos a la tarea de buscar opciones para darle solución a nuestra situación: fue así que dimos con ACA. Desde un comienzo fui muy clara con las necesidades que teníamos y la respuesta fue todo un plan de trabajo respecto a cómo mejorar la convivencia con Mel, aunado a un acompañamiento y retroalimentación constante con el equipo de ACA.

A 6 semanas de su adopción comenzamos con clases individuales, a las que Mel respondió maravillosamente; y después la fueron sumando a las clases grupales para lograr que conviviera con otros canes, y, aunque este proceso fue mucho más delicado y siempre un poco tenso, al final logramos muchos avances que nos permitieron a ella y a mí acompañarnos por el mundo de una forma mucho más fluida y funcional… Y aún a riesgo de resultar cursi, estoy segura que el lazo que ella y yo comenzamos desde su adopción, se vio fortalecido significativamente durante todo el proceso en el asistimos a clase juntas.

EMA

Ema nació el 1ro de septiembre de 2015, fue la última de su camada. Llegó a nuestra casa a las 9 semanas. 

Cuando tenía 5 meses le diagnosticaron epilepsia y un soplo en el corazón, ocasionando que Ema iniciará, un poco grande su entrenamiento, ya tenía un año. 

Su comportamiento era antisocial y a todo mundo le ladraba,. Cuándo se quedaba en casa con otros dos perritos que tengo Frida – snauzer-  y Diego – french- hacían literalmente fiesta, sacaban todo lo que podían😅, esta situación no sucedía antes de la llegada de Ema 🤔.

La veterinaria de Ema me recomendó a Toño. Y una mañana lleve a Ema a las canchas de Básquetbol del velódromo a ver la clase y pedir información y casi me corren con Ema por su comportamiento🤣.

Ema tomo el curso particular y empezó a cambiar y obedecer, desde que terminó el curso acude a clase en el velódromo. Se ha vuelto más sociable y respetuosa con otros perros y personas. ¡¡Por otro lado, en nuestra casa podemos salir tranquilamente pues cuándo regresamos ya no hay fiestas!!🤣

Hela

Hela iba a ser sacrificada por cuestiones de su tamaño, era una perra sin un futuro prometedor. Al adoptarla nos dimos cuenta de su energía, equivalía a la de tres perros en uno, y como mencione, su tamaño iba a ser un problema más. 

Sin embargo, desde que acudimos a ACA hemos aprendido  cómo interactuar con ella, que no se jale cuando paseamos, a sentarse, echarse y dejar en quieto incluso a distancia (unos 20 metros). Aprendió a interactuar con más perros (muchos) sin ser agresiva y siempre haciendo caso a nosotros, sus dueños.

Solos no hubiéramos podido, gracias a ACA y las personas quienes laboran, esto sigue siendo una experiencia dinámica y divertida.

Brook

Tenemos un Weimaraner de 3 años (Brook). Lo llevamos, al entrenamiento, con Toño de casi 2 meses (sí, un mini cachorro). Esto porque lo tuvimos desde muy pequeño y tenía problemas de socialización y nos mordía muchísimo para imponerse.

Tomamos un curso mixto, en el cual los fines de semana lo entrenaba yo y entre semana el experto (Toño) a partir de la primera semana era como magia, nuestro cachorro desarrollo muchas habilidades de entendimiento y su inteligencia.

A pesar de su edad en aquel momento, era increíble lo mucho que aprendía. Fue como estimular su inteligencia y obediencia desde cachorro. Posteriormente adoptamos otro perro (kimmie) quien actualmente tiene año y medio. Fue muy curioso como su hermano Brook, le enseñaba todo lo aprendido por él desde pequeño.

Actualmente Brook tiene 3 años y es un perro noble, extremadamente inteligente, y súper obediente. 

Cuando tenemos oportunidad de llevarlo de vacaciones a cualquier lugar y soltarlo un poco (sabiendo que no hay perros cerca) Brook puede caminar suelto y no alejarse más de 1 Metro si no se lo permitimos, al primer llamado viene y atiende perfectamente todas las reglas en el coche y al aire libre. Es un excelente compañero de Kimmie, lo protege, cuida y enseña todo el tiempo. Todo esto gracias a la excelente enseñanza de ACA y la forma en la cual te enseñan a conectar con tus mascotas.

El ambiente en el club es padrísimo. Hemos festejado los cumpleaños de Brook con ellos, con pastel y sus amigos perrunos. Todos en el club estamos en el mismo canal queriendo a nuestros peludos. Me encanta. ¡Muchas gracias, Toño! Seguiremos paseando a nuestros perritos con ustedes, con su servicio diario de paseos.

Mamá de Brook y Kimmie

Kika

Kika es una perrita boxer con mucha energía, desde pequeña destacó por sus travesuras además de su carácter amistoso, lo cual me preocupaba porque al ser muy sociable era fácil que siguiera a cualquier extraño ya fuera animal o humano siento vulnerable a ataques o lo peor que se la hubieran robado. Desde que cumplió 7 meses vimos la necesidad de que Kika supiera comportarse tanto en la calle como en la casa, ya que rompía todo a su paso. Con Toño hemos logrado mucho, desde que esté quieta cuando se acerca un perro extraño, hasta que ser ejemplo de su hermana Luna, que llegó hace poco más de año. Ahora cada que Kika obedece, Luna la imita, son miembros importantes de la familia.

Hati

Hati llegó a mi vida con solo unos meses, pero su comportamiento travieso y destructor hizo que la quisieran echar de casa; por eso decidí buscar ayuda y así llegamos a ACA. Los entrenamientos le han servido para ser una perrita sociable, a pasear con correa sin jalarse (porque tiene mucha fuerza), a quedarse quieta y no salir disparada al ver la puerta abierta. Lo mejor de haber entrado a este club no sólo es la excelente calidad humana de los entrenadores, sino además fue encontrar a una familia dispuesta a mostrar su apoyo en cada circunstancia, hati sufrió un accidente y la familia ACA con muestras de cariño estuvo presente. El tener eventos especiales para celebrar los cumpleaños de nuestros amados canes, festividades hacen de esto algo especial. No faltan nunca las risas y la buena vibra. No dudo en recomendar este club de entrenamiento 😉

Kyra

Quiero externar mi corta experiencia dentro de ACA, hace aproximadamente 2 años adopté a mi pequeña Kyra  quien en el momento de adoptarla tenía 9 meses de edad y bueno, cuando llegó a casa fingió ser una cachorra “bien portada” pues el primer día que estuvo en casa, efectivamente se porto bien pero conforme pasaron los días empezó a mostrar su verdadera perronalidad pues mordió la base de los sillones (son de madera), orinaba las camas o donde fuera,empezó a morder los zapatos, en fin una lista de travesuras que hacia. Cuando supe de ACA empezamos a asistir a las clases grupales y ahí me dieron varios tips de como tenía que hablarle y tratar a kyra, al inicio de las clases nos costó un poco de trabajo adaptarnos (Kyra y yo) pero conforme pasaron algunas semanas me di cuenta que le gustaba mucho jugar en el circuito y que SI podía cambiar su comportamiento.
Hoy en día (aunque ya no asistimos a clase, por situación personal) ya respeta las camas, sabe sentarse y de repente quedarse quieta,los sillones ya no son su juguete 🤪,cuando salimos a pasear ya no se jala y  puedo decir que ACA nos ayudó mucho aunque yo sé que podríamos haber avanzado mucho más.
MUCHAS GRACIAS PROF. ANTONIO por darnos la oportunidad de pertenecer al grupo ACA .
Felicidades a todo su equipo por el trabajo y dedicación que ponen en cada clase 🤗
esperamos pronto continuar

Layla

Les cuento mi historia con Layla, mi American Staffordshire Terrier, es una raza muy fuerte; pues llego de 3 meses, y rompió todo lo que se le ponía enfrente. Bueno me preocupaba la situación, porque mi esposa nunca había tenido perros y le iba a costar trabajo controlarla cuando creciera. Acudimos con 2 entrenadores distintos, pero no fue lo esperábamos. Con ellos Layla se portaba muy bien, pero a solas con nosotros, era totalmente distinta, se jalaba, no hacía caso, y aunque no es agresiva, pues si teníamos problemas porque era muy efusiva con todo.

 

A los 8 meses de edad de Layla, encontramos a Antonio. Decidimos probar con sus clases grupales, nos llamó la atención el método. Layla cambio mucho, se volvió muy obediente, socializa muy bien con los demás perros y los paseos se convirtieron en eso, paseos. ¡Ya no más tirones de correa!, fue muy notorio.

Con A.C.A. seguimos desde entonces, Layla ya va a cumplir 4 años y no hemos dejado de asistir a clases, bueno, nos tocó llevar a Layla a 2 programas de televisa, estar en uno de multimedios, y también, un comercial de banco Santander.

Por la raza (American Staffordshire Terrier) de Layla la gente piensa que son peligrosos, pero nos dimos cuenta, al ser bien educados son razas super cariñosas y fieles, eso sí, cuidan mucho a su familia.

En el inter de estos años llego con nosotros Molly, una perrita quien estaba en la calle. Gracias al aprendizaje de la capacidad de socializar de Layla, no fue tan difícil aceptar al nuevo miembro de la familia.

Molly era una perrita muy difícil, es todo cariño, pero también era muy destructora, enojona, y no socializaba bien. Y una vez más, gracias a los cursos grupales ha cambiado mucho. Y qué les puedo decir, a pesar de la diferencia de tamaños mis perras se llevan muy bien, se cuidan mucho y aunque tienen sus ratos, las dos se complementan muy bien.

Lo mejor de todo hemos tenido la gran oportunidad de formar un maravilloso grupo de dueños responsables siempre con la guía de Antonio, quien además tiene los detalles de organizar caminatas, convivios, festejos de cumpleaños de nuestros perros, y porque no decirlo, muchas veces hemos organizado el desayuno después de clases, también fuimos a la primer clase de A.C.A. Acoxpa, aclaro fuimos de colados, pero me sentí muy orgulloso de Layla, porque en esa clase Antonio la ponía de ejemplo para los ejercicios y notaba la expresión de la gente, al ver la raza de Layla les parecía raro que fuera tan obediente y pudiera hacer tantas cosas sin necesidad de jalones de correa.

En fin, aunque seguimos trabajando en algunos problemas de comportamiento con Layla (le tiene miedo a los cohetes) y Molly (es muy posesiva con los juguetes y con nosotros), nos encanta llevarlas a clases, además ellas la pasan bien, nosotros hemos conocido extraordinarias personas, y también perritos geniales! yo en lo particular tengo muchos perritos que me encantan!!

Antonio, que te digo, me han tocado muchas etapas de A.C.A., y aunque algunas han sido difíciles siempre se nota el aprecio, respeto y como te lo he dicho, espero seguir viviendo muchas más!!

Deslizar arriba